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21 de agosto de 2011

¿Perder grasa o perder peso?


Los personas pueden tener la misma altura y peso, pero tener porcentajes de grasa corporal muy diferentes. Por otro lado, a medida que envejecemos comenzamos a acumular grasa visceral (la que se encuentra alrededor de los órganos), que no puede ser detectada con mediciones de pliegues de la piel. Además es muy probable que cuando comencemos a perder peso, perdamos tanto músculo como grasa corporal.

El control del peso es una meta común hoy en día. El número que nos diga la balanza determina para muchos cómo se sentirán con respecto a ellos mismos, pero la verdad es que muchos pueden creer que tienen sobrepeso, cuando la cantidad de grasa que tienen en sus cuerpos es la adecuada, así como algunos pueden tener más grasa de la que necesitan, pero la balanza no les dirá nada al respecto.

Nuestros cuerpos están compuestos de muchos tipos de tejidos, junto con montones de agua. Encontraremos músculo, grasa, hueso y tejido especializado en cada uno de nuestros órganos. El porcentaje de grasa corporal no es más que eso; el porcentaje de nuestro peso que está compuesto por grasa. Este término se relaciona al ratio de grasa corporal y a la composición corporal.

Todo tejido que no sea grasa se llama “masa corporal magra”. Una persona de 80 kilos con 60 kilos de masa corporal magra posee un 25% de grasa corporal, lo que puede sonar como mucho, pero nuestros cuerpos necesitan ciertas cantidades de grasa para aislarse, almacenar energía, producir hormonas y montones de otras funciones.


Las ventajas de estar "fino"


A todos nos gusta lucir tipo cuando llega el verano y se acerca el “momento bañador”, una combinación de carreras y platos ligeros son la alternativa saludable a las peligrosas “dietas de verano”.

No nos cansamos de repetirte que correr es el mejor ejercicio para perder peso, si sigues una alimentación sana. El verano es la mejor época para adelgazar pues los platos son ligeros y sientan muy bien. Este año no vamos a hablar sólo de ensaladas, hay más platos veraniegos ligeros que te harán lucir tu esbelta figura este verano en la playa.

No basta con mantener el peso, los expertos han demostrado que los excesos en alimentación se pagan con la salud, por lo que no te conviene permitirte ni un kilo de más.

* Cada vez hay más estudios que demuestran que la clave para tener una vida larga y sana está en seguir una dieta baja en calorías. Desde los años 30 se sabe que los ratones que son sometidos a dietas bajas en calorías pueden vivir más años que el resto. Las últimas investigaciones han encontrado todavía más:
* La obesidad aumenta el riesgo de cáncer, especialmente en las mujeres se ha visto que la obesidad duplica el riesgo de desarrollar cáncer de mama.
* La “generación Playstation” hace menos de 150 minutos de ejercicio al día lo que ha provocado el aumento de obesidad infantil y juvenil.
* Las dietas bajas en calorías reducen el daño al ADN celular, por lo que alargan la vida de las células y evitan alteraciones genéticas.
* Cada vez hay más genes relacionados con el metabolismo y el peso corporal. Recientemente se ha descubierto el gen perilipina (PLIN) que controla una proteína que regula la liberación de la grasa celular y algunas de sus variantes hacen a las personas más resistentes a las dietas.
* No sólo importa la cantidad de calorías, también es importante la calidad. Se puede seguir un menú de 2.000 calorías al día de muchas maneras, bien puedes comerte una tableta de chocolate repartida a lo largo del día o puedes hacer 5 pequeñas comidas para incluir vegetales, frutas, legumbres, carnes, pescados, etc. Evidentemente, no conseguirás adelgazar comiendo sólo chocolate.
* Los ayunos que recomiendan muchas religiones (budistas, semana santa católica, ramadán islámico, etc.) parecen tener un papel protector sobre las enfermedades degenerativas mentales. Al menos los experimentos con ratones demuestran que 24 horas de ayuno puede aumentar el metabolismo de la glucosa y evitar la aparición de enfermedad de Parkinson e infarto cerebral.
* Adelgaza durmiendo. En un reciente estudio se ha comprobado que las mujeres que duermen 5 o menos horas cada noche tienen un 32% más probabilidad de ganar una media de 15 kilos o más a lo largo de los años. Parece que al dormir menos disminuye la tasa de metabolismo basal y aumenta la necesidad de picotear alimentos muy calóricos para mantener la actividad cerebral.

Por lo que si además corres, recuerda que debes dejar tiempo a la mente y al cuerpo para reponerse del esfuerzo y dormir 20 minutos más por cada hora de entrenamiento.


5 Dudas sobre las grasas: Acaba con ellas

1. ¿Podemos freír con mantequilla?
Es mucho más adecuado el aceite de oliva, la mantequilla tiene muchas grasas saturadas, menos sanas. Usa mejor aceite y evita siempre que humee al freír, porque el calor por encima de 180º desnaturaliza las grasas.

2. ¿Engordan menos las grasas más fluidas?
No, tienen las mismas calorías que las más densas o que las que son sólidas a temperatura ambiente, pero las más fluidas tienen más ácidos grasos insaturados, más saludables.

3. ¿Y cómo cocino sin usar grasas?
Prepara los alimentos al vapor, a la plancha, al horno o hervidos, luego añade unas gotas de aceite crudo para darle sabor.

4. ¿Tengo que evitar las grasas a toda costa?
No, son muy calóricas pero beneficiosas para tu salud siempre que sean grasas insaturadas (aceite de oliva, pescados de aguas frías, frutos secos sin tostar). Su efecto sobre las arterias es justo el contrario del de las grasas saturadas, desatascan y disminuyen el nivel de colesterol malo.

5. ¿Cuánta grasa tengo que tomar?
Es imprescindible que entre un 15 y un 20% de las calorías diarias provengan de las grasas, son necesarias para poder absorber las vitaminas liposolubles A, D, E y K que tu organismo precisa para vivir. El máximo recomendable es un 30% y dentro de ellas, el 80% han de ser insaturadas (mono y poliinstauradas), y el 20% restante saturadas.


Dietas: Los alimentos que más engordan


Sabemos que la alimentación que llevamos es determinante del posible aumento de peso de nuestro cuerpo, así como otros factores que influyen produciendo un balance energético positivo y poco a poco, el sobrepeso u obesidad. Sin embargo, los resultados de un reciente estudio realizado en la Universidad de Harvard nos muestran que sin duda algunos alimentos influyen más que otros y por eso, te contamos cuáles son los alimentos que más engordan.

Durante 20 años se siguieron los hábitos de más de 120.000 personas y se vinculó la ingesta de algunos alimentos al aumento de peso durante ese tiempo. Los resultados muestran que los alimentos que más engordan son las patatas fritas, los refrescos azucarados, las carnes rojas y en último lugar los cereales refinados.

Las patatas fritas al deshidratarse y absorber grasa concentran muchas calorías derivadas en su mayoría de hidratos refinados y grasas que nos incitan a seguir comiendo. Además, algo similar sucede con los refrescos azucarados que despiertan nuestros deseos de seguir bebiendo pero no nos sacian.

Las personas evaluadas que habitualmente consumieron patatas fritas a razón de unas 15 unidades por día aumentaron cada 2 años 770 gramos, mientras que aquellos que consumieron golosinas y postres ricos en azúcar de manera habitual aumentaron en ese tiempo unos 190 gramos.

Es decir, las patatas fritas están en el primer puesto de los alimentos que más se asocian al aumento progresivo de peso, aunque como sabemos, hay muchos otros hábitos y alimentos que consumidos en grandes cantidades se asocian al sobrepeso, por ejemplo: dormir poco, no realizar actividad física, mirar muchas horas de televisión, entre otras.

En el extremo contrapuesto a las patatas fritas se encontró al yogur, que impide el aumento de peso y hasta se ha asociado a la pérdida del mismo si se consume de manera habitual.

Del estudio se desprende la conclusión a la cual siempre arribamos, para mantener el peso y/o reducirlo lo mejor es comer sano y equilibrado, reduciendo los alimentos ricos en grasas e hidratos refinados, incrementando los cereales integrales, las frutas, verduras y proteínas magras así como las grasas de buena calidad, sumado a una vida activa y quizá, un poco más descansada.

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